AMBIGÜEDAD O LA BUENA EDUCACIÓN.
Hace miles de años, cuando el hombre todavía se escondía en las cuevas y cazaba animales para comerlos, la vida social se asentaba por el método de la ley del más fuerte. Como los animales, el hombre más fuerte de un grupo se proclamaba jefe y si alguien pretendía usurpar su lugar, rápidamente era apaleado por éste y rechazado por todo el grupo que estaba bajo la protección del primero. La jerarquía piramidal que imponía esta práctica, dejaba a todo y a todos en su sitio (odio esta expresión). No sé qué era lo que pasaba exactamente con el grupo de las féminas pero me imagino que debía ser jerárquicamente parecido al grupo masculino.
A lo largo de los años, esta forma de vida ha ido pasando de generación en generación, dejando detrás de sí un sinfín de muertes, injusticias y saqueos a la integridad tanto física como moral de las personas.
Pero el presente o los tiempos contemporáneos llegaron, y con él, la felicidad infinita de la libertad tanto de expresión como de movimiento.
Hoy en día todo es diferente, existen los derechos humanos, podemos ir a todos lados, nadie utiliza la fuerza o la imposición, está mal visto que la gente se pegue y el uso de la fuerza está visto como algo horrible. Es decir, en teoría somos más libres y más adultos, la jerarquía de la fuerza está desapareciendo y se da paso a la inteligencia de las palabras.
Pero haciendo un escueto resumen de lo que podría ser la radiografía de nuestra sociedad de hoy en día, me doy cuenta de la estupidez que acabo de decir.
La fuerza ahora radica en el dinero, o sea en el poder, y el uso de la fuerza física se ha cambiado por malos tratos tanto físicos como psicológicos: chantaje emocional, moobing en el trabajo, abusos de poder en las instituciones, corrupción...
Personas sumamente educadas que incluso presumen de estar asociadas en alguna O.N.G y que son tan educadamente tiranos y animales como aquellos hombres primitivos que vivían en las cavernas, dicen que el uso de la fuerza es algo de seres primitivos. A veces, al ver un mendigo deambular por la calle o pidiendo una moneda, oigo a esas personas exclamar: "qué sucio", “qué mal educado”; después se van a sus casas y le dan una paliza a su mujer.
¿Qué diferencia hay entre pegarse con el igual a imponerle el peso del estatus?
Nuestra sociedad se va consolidando de forma gerárquicamente piramidal, los ricos más ricos, los pobres más pobres, y los que no son ricos ni pobres…bueno, diremos que vivimos en una especie de limbo en el que el azar diario nos va dando un nivel mayor o menor de felicidad.
La carrera por someter al otro acaba siempre en victoria del que más poder tiene, como Bush y Aznar, como Estados Unidos y Europa, como la puta y el chulo. De esa forma, lentamente, uno va perdiendo la dignidad hasta que por fin nos damos cuenta de que no tenemos nada porque no tenemos libertad; y todavía podemos dar gracias porque en los países menos desarrollados la palabra dignidad no aparece ni en los diccionarios, y recuerdo diciendo esto, a los miles de personas que pasan hambre en países sometidos por algún dictador dormido en su palacio.
Y así la cadena jerárquica vuelve a empezar; el presidente de una empresa domina a su director comercial, éste machaca a los jefes de departamento y éstos a quien tengan al lado o si no, a sus hijos o a su mujer (bueno hoy en día la mujer también trabaja así que los pobres hijos deben recibir por los dos lados). Lo peor es que todos vivimos en una especie de sonrisa hipócrita perpetua y nos vamos a la cama a soñar o a pensar cómo salir de este lío.
El paso de la vida va haciendo pequeñas heridas que a veces sanan y otras no.

