martes, diciembre 26, 2006

El CUENTO DE SAN PEPINO

CAPÍTULO XVII

El tío Sam llegó el primero al lomo de la cuesta que estaban remontando . Al otro lado un extraño animal andaba sobre dos patas de caballo y se dirigía hacia un hombre cubierto por un guardapolvos marronoso al cual no se le veía ninguna parte del cuerpo. Aquel hombre que se apoyaba sobre un largo bastón que acababa en un cráneo de animal por su parte superior. Estaba de rodillas ante la bestia y parecía implorarle algo indescifrable desde el lugar donde el tío Sam estaba situado. Justo en ese momento Ernesto y Anacleto Torquemada llegaban al lugar.
-¡Aliné! – Ernesto no pudo contener el grito que por suerte ni la bestia ni el oráculo oyeron-
-Shhht, silencio, no pueden oírnos, de lo contrario estamos perdidos.
El tío Sam acababa de ver a Aliné inconsciente sobre la roca que hacía, a su vez, de altar. Unas llamas la rodeaban por completo y parecía estar inmersa en un profundo sueño.
-Espero que no sea demasiado tarde. -suspiró Ernesto-
-Tranquilo, la necesitan viva, de lo contrario el conjuro no serviría de nada.-el tío Sam intentaba tranquilizar los ánimos del padre-
-¿Cómo lo sabes?, a lo mejor la han matado y ahora piensan sacarle el corazón…-dijo Anacleto Torquemada-
-¡Calla!-gritó Ernesto empujando a quien había sugerido que su hija pudiera estar muerta-
-Es mejor que te hagas a la idea, la chica ni siquiera respira.
Ernestó saltó sobre él y cayeron los dos en el suelo emprendiéndola a golpes el uno contra el otro. En uno de los trasiegos Anacleto Torquemada consiguió zafarse de Ernesto y sacó la navaja choricera apuntandola hacia el otro.
-Vamos valiente, ven con papá.
¡Blam!. Un solo golpe con una piedra y Anacleto torquemada cayó en redondo sobre el suelo. Ernesto miraba fijamente al tío Sam que todavía aguantaba la piedra entre las dos manos, con expresión de avergonzamiento por lo que había sucedido.
-Lo lo siento-tartamudeó- no sé qué es lo que ha pasado, yo no quería…
-Tranquilo, no es culpa vuestra, el magnetismo malvado del oráculo es poderoso y convierte a todo el que se encuentra alrededor en eso, maldad. Rápido, creo que he descubierto la forma de llegar hasta tu hija, pero no tenemos mucho, tenemos que hacerlo rápido.


Abajo, el oráculo se levantó y se puso en frente de la bestia, la cual, al ver a su amo, bramó un grito estremecedor que parecía contener en él todo el dolor humano. Al oírlo el tío Sam tuvo que dejar lo que estaba haciendo y llevarse las manos a los oídos para tapárselos. Cuando el sonido terminó, todavía mantuvo las manos tapando los oidos como si todavía siguiera escuchando aquel sonido.
El oráculo desabrochó la cuerda que ataba su sotana y dejó que cayera al suelo. Abrió los brazos en cruz y el viento volvió a soplar con fuerza hacia él. Lentamente el viento hizo que la sotana se despedazara hasta que el oráculo estuvo totalmente desnudo. El cuerpo musculoso desprovisto de piel que los cubriera volvió a aparecer ante Aliné, la cual todavía inmersa en sueños, no podía imaginar lo que ocurría.
La bestia de los cuernos de toro y la cresta de gallo se acercó hacia el cuerpo de la chica y acarició con sus manos de roedor los muslos jugosos de ésta. Llevó sus manos hacia el vientre y acarició, después sus pechos. Cuando terminó, volvió a soltar un bramido como el de antes, esta vez parecía contento, aunque el sonido estridente del rugido parecía encerrar el dolor de los muertos. El oráculo, mientras tanto, tomó dos puñales. Con uno en cada mano los llevó hasta su propio vientre y levantando la mirada hacia el cielo los clavó en él. Un liquido viscoso como la sangre pero de color verdoso empezó a brotar de sus entrañas mientras clavaba los puñales más profundamente. Cuando ya estuvieron lo suficientemente hundidos en su cuerp fue cortando lentamente hacia arriba hasta que las dos incisiones paralelas se unieron formando una u bocabajo. Gritó. El sonido era estremecedor. Se mezclaban a la vez el gozo y el dolor. El tío Sam tuvo que taparse los oídos por tercera vez, pero el dolor de cabeza y el sudor frío que le habían producido son aquellos sonidos amenazaban con dejarle fuera de combate.
El oráculo tiró los puñales a un lado y con una mano arrancó el trozo de carne que acababa de cortar hasta que su vientre quedó totalmente a la vista. En su interior miles de gusanos se retorcían sobre sí mismos impregnados por el líquido viscoso y verde. Debajo de ellos, una luz, intentaba mostrar sus rayos en un desdén de oportunismo que los gusanos intentaban camuflar.
La mano mugrienta del oráculo atravesó el agujero que él mismo se había propiciado y entre los gusanos tomó a la luz.
Aquella luz, estaba enfrascada en una cápsula trasparente, de un material desconocido para el tío Sam que ahora miraba atentamente lo que ocurría.
Abajo, Ernesto se había descolgado por el barranco y, remontándolo en dirección a su hija, había conseguido llegar hasta la roca donde esta se encontraba. Tenía que esperar a la señal del tío Sam que, desde lo alto, observaba como Ernesto esperaba a su señal.
A partir de ese momento todo tenía que estar perfectamente sincronizado porque la única oportunidad de salir con vida de allí era que todo saliera como lo habían planeado. Al más mínimo fallo todo se iría al traste.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

AL ALBA

Descubro ante mi un paisaje de verde hierva y flores multicolores, enmarcado en un horizonte montañoso de cumbres nevadas, resuena a mis pies el crepitar del río. Extiendo mi mano mientras levanto la vista al cielo azul eléctrico y siento la brisa jugueteando entre mis dedos y , cuando el aroma a lavanda y espliego se empieza a apoderar de mis sentidos, un rayo de sol furtivo me golpea los ojos y me obliga a abrirlos a mi eterna realidad.

Cruel y pérfida Aurora!, que día tras día me robas la libertad despertándome a mi descarnada existencia, confinándome a la alcoba oscura y gris de mi alma, sin puerta para escapar, sin ventana para la esperanza, sin respiradero por donde pase el aire que me de calma.

Que la descuelguen del cielo!
Que no permitan su llegada!
Que se me rompe la vida
al despuntar el alba!

10:07 AM  
Blogger Miguel Torres said...

Seas quien seas me asombra cómo escribes, me quedo pequeño.Gracias por estas líneas.

12:34 PM  
Anonymous pepi said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

1:21 PM  
Anonymous Anónimo said...

Gracias

2:34 PM  

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